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Azul

Hace algunos años, era el centenario de Joan Miró, estaba en Barcelona y fui a la exposición inmensa que se organizó. Pasé dos días, ahora lo comprendo, en estado de gracia.

En una de las salas del sótano, salas inmensas con techos inalcanzables, había una sucesión de cuartos con nombres de colores. Entré en todos, pero recuerdo vívidamente el azul.

El techo, las paredes y el piso eran azules, sólo había una pequeña silla para sentarse y lo hice.

He recordado esto muchas veces, tratando de entender cómo Miró podía agregar en la medida en que quitaba: quitaba cosas y agregaba “algo”.

Desde entonces trato siempre de quitar lo que podría acaso tapar ese algo; quito palabras, quito cosas, enfoco y desenfoco, escribo y borro.

Hoy me atrevo al azul.