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Biografías

Evito las biografías. Esto lo repito casi a diario. Insisto en ellos cuando mis alumnos me preguntan por detalles personales de algún artista o fotógrafo (no vamos a tocar esta distinción por el momento). Hay excepciones: Georgia O’Keeffe, Man Ray, Leni Riefenstahl, otras pocas. En ningún casi he leído los detalles biográficos por morbo, tampoco para buscar claves o recetas, los he leído como una especie de tributo.

Acaso la biografía es la constatación de una existencia y allí debe residir mi fobia. La mia es una biografía absurda, llena de trochas, bajadas, túneles, callejones sin salida. Puede que exista una forma de explicar lo que hago en este momento, pero les aseguro que no es a través de mi biografía. Aunque los psiquiatras (analistas) son expertos en ello, pero siempre me ha parecido que sus conclusiones se parecen a llenar un crucigrama luego de que hemos consultado la respuesta.

Hace unos días estábamos en Coro, iniciando un recorrido fotográfico a Paraguaná. Por capricho quise que el recorrido iniciara en el cementerio judío de Coro. Allí nos encontramos con la tumba de Hanah Curiel, quien inauguró este austero lugar.

El conmovedor epitafio-biografía de Hanah Curiel bien vale otra excepción.