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El aire siempre nuevo de la vieja Grecia

María Fernanda Palacios me envió estos textos “como augurio del año nuevo 2007. Son versos del viejo Cavafy, con el aire siempre nuevo de la vieja Grecia”.

Más que escritos hoy, que lo parecen, me lucen escritos para hoy.

TANTO COMO PUEDAS

Y si no puedes hacer tu vida como quieres,
al menos intenta esto
tanto como puedas: no la envilezcas
en demasiados contactos con la gente,
en demasiados trajines y conversaciones.

No la envilezcas llevándola
y trayéndola a menudo por todas partes y exponiéndola
a la diaria locura
de las compañías y las relaciones
hasta que se vuelva fastidiosa como una extraña.

LA CIUDAD

Dijiste: “iré a otra tierra, iré a otro mar.
Otra ciudad encontraré mejor que ésta.
Cada esfuerzo mío es una condena escrita,
y mi corazón, como un muerto, está enterrado.
¿Hasta cuándo permanecerá mi mente en este marasmo?
Hacia donde vuelvo los ojos, por donde miro,
negros escombros de mi vida veo aquí
donde tantos años he pasado, perdido y destruido”.

Nuevos sitios no has de encontrar, ni encontrarás nuevos mares.
La ciudad siempre te acompañará. Por las mismas calles
errarás, en los mismos barrios envejecerás
y en las mismas casas habrás de encanecer.
Siempre llegarás a la misma ciudad. En otro lugar no pongas tus esperanzas:
no hay barco para ti, no hay camino.
Al perder tu vida aquí,
en este rinconcito, en toda la tierra la has destruido.

C. P. CAVAFY ( Alejandría: 1863-1933 )
Traducción de Francisco Rivera ( Caracas, Monte Avila, 1978)