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El guión después de la película

Advertencia: Este post trata de Venezuela, lo que de entrada es un tema amargo. Esto no es una reseña, es más bien una fe de lectura.

Hace una semana compré “El mundo según Cabrujas”, editado por Alfa. Había estado esperando que la torre de “pendientes por leer” disminuyera, nunca disminuye, pero comencé a leerlo y ya terminé su primera lectura.

Leer a Cabrujas es un placer estético, sean artículos de prensa, obras de teatro o guiones. Pocos han llevado la oralidad al papel como lo ha hecho Cabrujas, acaso todo lo que escribe son guiones, en clave de artículo de opinión u obra de teatro.

Este libro recopila textos breves de Cabrujas, aparecidos en la prensa, leídos en discursos o incluidos en otras publicaciones. Todos lúcidos, todos agudos, todos bien escritos.

“La ciudad escondida” es un texto que he comentado otras veces, hay que leerlo si pretendemos entender a Caracas. Advierto que la pretensión, al menos en mi caso se mantiene, pero el logro está en el terreno de las utopías.

El grueso del libro lo conforman sus artículos de prensa y discursos desde 1976 hasta 1996, unidos bajo el título “Venezuela el país del disimulo”. Leerlos así, uno tras otro, produce un efecto diferente que el nos provocaba su lectura semanal. Se hace notablemente evidente (más evidente) su conexión, su coherencia: es como si leyéramos un guión luego de haber visto la película. En este caso, la película de la que hemos sido protagonistas, o mejor dicho, actores de reparto o extras.

El libro se lee con placer estético y dolor de puñalada. Podría extraer el artículo “Una incursión en Miraflores” si alguien pretende seleccionar un sólo artículo al azar.

Comienzo la segunda lectura con la amargura del que reconoce que vive en un remedo de país, forma parte de un coro de ciudadanos disfuncionales y ha perdido el espejo, mostruoso y hermoso a la vez, en el que era necesario verse, al menos una vez a la semana.