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El heroismo de la visión

Ristras de “Sobre la fotografía” de Susan Sontag – Parte IV

“En mi opinión –declaró Zola-, no se puede declarar que se ha visto algo en verdad hasta que se lo ha fotografiado”.

La forma definitiva de mirar.

El fotógrafo era tenido por un observador agudo pero imparcial: un escriba, no un poeta. Pero como la gente pronto descubrió que nadie retrata lo mismo de la misma manera, la suposición de que las cámaras procurar una imagen objetiva e impersonal cedió ante el hecho de que las fotografías no sólo evidencian lo que hay sino lo que un individuo ve, no son sólo un registro sino una evaluación del mundo[…] visión activa, adquisitiva, valorativa y gratuita.

Visión personal. Heroísmo de la visión.

El momento oportuno llega cuando se pueden ver las cosas (especialmente lo que todo el mundo ya ha visto) de un modo nuevo.

El momento oportuno, a lo Stieglitz.

En 1909 Stieglitz advierte la innegable influencia de la fotografía en la pintura[…] Los pintores impresionistas se adhieren a un estilo de composición estrictamente fotográfico[…] El pintor construye, el fotógrafo revela. Es decir, ante una fotografía la identificación del tema siempre prevalece en la percepción, cosa que no ocurre necesariamente con la pintura[…] Por lo tanto, las cualidades formales el estilo –meta central de la pintura- a lo sumo tienen importancia secundaria en la fotografía, mientras que siempre tiene fundamental importancia qué es lo fotografiado.

Fotografía e impresionismo. El título añade belleza a la fotografía al revelar el objeto.

Al apropiarse de la tarea de retratar de manera realista, otrora monopolizada por la pintura, la fotografía liberó a la pintura para su gran vocación moderna: la abstracción[…] Y una fotografía jamás puede trascender lo puramente visual, algo que en un sentido es la meta última de la pintura moderna.

La fotografía, más que una amenaza para la pintura, fue su liberadora.

El ethos de la fotografía parece más próximo al de la poesía que al de la pintura moderna. Así como la pintura se ha vuelto cada vez más conceptual, la poesía (desde Apollinaire, Eliot, Pound y William Carlos Williams) se ha definido cada vez más por su interés en lo visual. (“No hay verdad salvo en las cosas”, como declaró Williams) El compromiso de la poesía con la concreción y la autonomía del lenguaje es paralelo al compromiso de la fotografía con la visión pura. Ambas implican una discontinuidad, formas desarticuladas y unidad compensatoria: arrancar a las cosas del contexto (para verlas de una manera nueva), enlazar las cosas elípticamente de acuerdo con las imperiosas aunque a menudo arbitrarias exigencias de la subjetividad.

Fotografía y poesía. Lo visual. Aislar y recomponer.

Pero mientras D. H. Lawrence quería restaurar la totalidad de la apreciación sensoria, el fotógrafo – aun cuando sus pasiones mucho evocan las de Lawrence – insiste en la preeminencia de un sentido: la vista.

Un solo sentido: la vista.

En la primordial tradición fotográfica de lo bello, la belleza requiere el sello de una decisión humana: que esto sirva para una buena fotografía, y que la bella fotografía transmita un mensaje[…] Aunque no han cesado de buscar la belleza, ya no se piensa que la fotografía propicia una revelación psíquica bajo la égida de lo bello.

Lo bello necesario, pero no suficiente.

Las generaciones recientes de fotógrafos prefieren mostrar el desorden, destilar una anécdota casi siempre inquietante, antes de aislar una “forma simplificada” (expresión de Weston) en última instancia tranquilizadora[…] revelar la verdad y no la belleza[…] Para los fotógrafos no hay, en definitiva, diferencia alguna –ninguna ventaja estética importante- entre el esfuerzo por embellecer el mundo y el esfuerzo contrario por arrancarle la máscara.

Caos como estética. Verdad como meta.

Cada fotografía es un mero fragmento, su peso moral y emocional depende de dónde se inserta[…] Con cada fotografía ocurre lo que Wittgenstein argumentaba sobre las palabras: su significado es el uso[…] la fotografía es siempre un objeto en un contexto.

Importancia del contexto.

Las fotografías pueden angustiar, en efecto. Pero la tendencia estetizante de la fotografía es tal que el medio que transmite la angustia termina por neutralizarla[…] Al exponer lo cosificado de los seres humanos, la humanidad de las cosas, la fotografía transforma la realidad en una tautología.

Fotografía como acto humanizador.

Robert Frank se limitaba a ser honrado cuando declaró que “para producir un auténtico documento contemporáneo el impacto visual tendría que ser tan fuerte como para anular la explicación”. Si las fotografías son mensajes, el mensaje es diáfano y misterioso a la vez. “Una fotografía es un secreto acerca de un secreto – observó Arbus- , cuanto más te dice menos sabes”.

Comunicar lo bello es más fácil que comunicar la verdad.