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Enterrador prematuro

24th Ago 2012 0 Comments
Enterrador prematuro

Durante años había intentado sin éxito leer “El jinete polaco” de Antonio Muñoz Molina. Llegaba a la página 12, máximo 15 y comenzaba un llanto que literalmente me impedía la visión. Hace poco superé la barrera lacrimógena; no puedo decir que entendí la razón de ese efecto, pero tengo mis hipótesis: acaso este complejo relato de recuerdos y futuros, sombras y posibilidades, esa melancolía heredada sean pulsiones insoportables para mi alma. Lo cierto es que la insistencia y la espera tuvieron su recompensa, más allá del intérprete simultáneo de Mágina o del comandante Galaz, la figura de Ramiro retratista me interpeló con severidad.

Dificilmente podemos concebir una imagen más romántica, Ramiro ante una asignación forense se topa con el retrato de su vida, el de la dama incorrupta emparedada. “La muerte y la doncella” de Schubert nos permite asimilar sus pensamientos, narrados por nuestro intérprete simultaneo:

“[…] y deseó sin consuelo que el fogonazo del magnesio le devolviera a ella la vida al relucir en sus pupilas, al menos durante las décimas de segundo que tardaría en extinguirse […] vería la cara formándose delante de sus ojos, primero tenues líneas grises y luego manchas todavía indecisas bajo las ondulaciones del líquido del revelado […] como si las dibujara una mano invisible o los convocara una silenciosa llamada inapelable […] lo miraba desde el fondo del lavabo que usaba para revelar como si respirara bajo el agua y en el interior de la muerte.

“[…] y cuando examinaba una foto recién hecha pensaba que a la larga sería, como todas, el retrato de un muerto, de modo que lo intranquilizaba siempre la molesta sospecha de no ser un fotógrafo, sino una especie de enterrador prematuro: eso le pasaba por haber vivido tan solo, le dijo con melancolía al comandante Galaz, por haberse dedicado más a mirar que a vivir.”