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Entre paréntesis (unidad = 1)

Este blog es literario y fotográfico, con algunas disgreciones hacia otras actividades artísticas y escasos desvíos hacia otros temas. Pero el contexto actual es tan condicionante que uno se ve obligado a expresar algunas ideas, porque luego salen fotos o textos que, sin conocerlas, perderían acaso el sentido.

Ayer y hoy volvimos a las declaraciones “políticas” de costumbre: “yo vencí a este”, “el otro venció a aquel”, “adversarios”, “enemigos”, “batallas”. Era de esperarse, aunque mi ingenuidad no tiene límites y aspiraba a que los temas importantes estuvieran en los titulares.

Pero la gota que rebosó el vaso, y provocó este post, es la reiteración de “la unidad” como clave para “la victoria” (ambas entre comillas, no por textuales sino por aparentes). Leo con detenimiento las cifras, por ejemplo, de Barinas o de Bolívar y la suma de la oposición no me da 1, como debería darme; reviso más y me doy cuenta de que, si hubiese sumado 1, hubieran podido ser al menos 7 gobernaciones y no 5.

Esto definitivamente supera la indignación que me daba el espectáculo opositor en Chacao, porque allí digamos que podía hacer la vista gorda: era una alcaldía segura y el infantilismo-egoismo era incluso favorable para terminar de entender quién es quien.

Requiere mucha contención o quizá no sea buena la contención. Cuando este post estaba en edición leí uno de mi amigo Israel Centeno en su blog. En honor a la sincronicidad y a la lucidez que la arrechera brinda le doy paso, no por humildad sino por admiración, ya que, si bien lo que Israel dice es lo que muchos queremos decir, el “que” y el “como” de Israel es insuperable:

La mala leche del día posterior