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Evangelios fotográficos

Ristras de “Sobre la fotografía” de Susan Sontag – Parte V

Hoy día nada es más aceptable que el reciclado fotográfico de la realidad. Aceptable como actividad cotidiana y como rama del arte refinado.

Los blogs son un reducto de reciclaje fotográfico, no como arte. Los collages fotográficos y las intervenciones de fotografías son cada vez menos comunes o menos evidentes.

Se ha interpretado la acción de fotografiar de dos maneras del todo diferentes: ya como un acto de conocimiento lúcido y preciso, de inteligencia consciente, o bien como manera de encuentro preintelectual, intuitivo[…] “Una fotografía no es un accidente, es un concepto – insiste Ansel Adams -. La fotografía estilo ametralladora, o sea la obtención de muchos negativos con la esperanza de que uno sea bueno, es letal para los resultados serios”[…] Pese a estas reticencias, casi todos los fotógrafos han tenido – con razón – una confianza casi supersticiosa en el accidente afortunado.

La fotografía como conocimiento es reemplazada por la fotografía como… fotografía.

Para Ansel Adams “una gran fotografía” tiene que ser “una expresión cabal de lo que se siente en el sentido más profundo sobre lo que se está fotografiando y es, por lo tanto, una expresión auténtica de lo que el individuo siente sobre la vida en su totalidad”.

¿Cuántos se anotan?

La fotografía suministra un sistema único de revelaciones: que nos muestra la realidad como no la habíamos visto antes[…] Lo que en verdad implica el programa del realismo en la fotografía es la creencia de que la realidad está oculta[…] lo familiar se volverá misterioso gracias al uso sensible de la cámara[…] “Las fotografías tienen para mí una realidad que la gente no tiene – ha declarado Avedon -. Por medio de la fotografía las conozco”[…] Las fotografías muestran realidades que ya existen, aunque sólo la cámara puede desvelarlas.

Más que surrealismo parece el descubrimiento de otra realidad.

La fotografía es edificante: retiene y mejora nuestros poderes de observación[…] la fotografía crea o expande ocho modalidades de la visión: la abstracta, la exacta, la rápida, la lenta, la intensificada, la penetrativa, la simultánea y la distorsionada.

Fotógrafo como suerte de observador ideal.

En general los fotógrafos se creen obligados a afirmar la inocencia de la fotografía, aduciendo que la actitud depredadora es incompatible con una buena imagen y esperando que un vocablo más enfático les dé la razón[…] Adams insiste además en que no hablemos de “tomar” sino de “hacer” fotografías.

“Hacer” fotografías.

Pero a medida que las cámaras se hacen más refinadas, más automatizadas, más precisas, algunos fotógrafos sienten la tentación de desarmarse o suponer que en verdad no están armados, y prefieren someterse a los límites impuestos por la tecnología de la cámara premoderna: se piensa que una máquina más rudimentaria, de menos potencia, dará resultados más interesantes o expresivos, dejará un margen más amplio para el accidente creativo.

Esto no sólo es cierto en el dilema digital-analógico, sino que corrientes como la tomografía fomentan el uso de cámaras de juguete como vehículos de exploración.

Los fotógrafos parece que necesitan periódicamente resistir sus propios conocimientos para volver a desorientar su actividad.

Esto es necesario en todas las actividades de creación.

Que los productos de la cámara pertenezcan o no “a la categoría de Arte es irrelevante”, escribió Strand en los años veinte; y Molí-Nagy declaró “sin importancia alguna que la fotografía produzca arte o no”[…] Según Henry Peach Robinson, según el cual la fotografía es un arte porque puede mentir[…] Cuando los fotógrafos niegan hoy estar haciendo obras de arte, es porque piensan que están haciendo algo mejor[…]La atención cada vez mayor dedicada a las fotografías es un gran alivio para las sensibilidades agotadas o ansiosas de evadirse de los esfuerzos mentales exigidos por el arte abstracto[…] La fotografía, como el arte pop, tranquiliza a los espectadores asegurándoles que el arte no es difícil; los temas parecen más importantes que el arte[…] Aunque la fotografía genera obras que pueden considerarse arte – precisa de subjetividad, puede mentir, ofrece placer estético -, la fotografía no es en absoluto una disciplina artística.

¿Arte?

En casi todos los usos de la cámara, la función ingenua o descriptiva de la fotografía es cardinal. Pero cuando se las contempla en su nuevo contexto, el museo o la galería, las fotografías dejan de ser “acerca de” su tema del mismo modo directo o primario; se transforman en estudios de las posibilidades de la fotografía. La adopción de la fotografía por parte del museo hace que la fotografía misma parezca problemática en un sentido vivido solamente por unos pocos fotógrafos rigurosos cuya obra consiste precisamente en cuestionar la capacidad de la cámara para aprehender la realidad.

Arte en el proceso más que en el resultado.

En la medida en que nos interesa el tema fotografiado, esperamos que el fotógrafo sea una presencia en extremo discreta[…] todo vestigio de la visión personal de cualquiera que esté detrás de la cámara interfiere en la exigencia fundamental que imponemos a la fotografía: que registre, diagnostique, informe[…] Muchas fotografías publicadas por las mayores figuras parecen obras que podrían haber sido realizadas por cualquier otro profesional capacitado del mismo período. Hace falta un concepto formal o una obsesión temática para que la obra sea fácilmente reconocible[…] En fotografía el tema siempre se impone, y los diferentes temas crean abismos infranqueables entre un período y otro de una obra amplia[…] Para ser legítima como arte, la fotografía debe cultivar la noción de fotógrafo como autor y de que todas las fotografías realizadas por el mismo individuo configuran un corpus.

El tema siempre se impone.

La nueva posición procura liberar a la fotografía como arte de las normas opresivas de la perfección técnica; también liberarla de la belleza. Abre la posibilidad de un gusto global para el que ningún tema (ni su ausencia) o técnica (ni su ausencia) bastaría para descalificar una fotografía[…] (existe una) falta, digamos, de una tradición rica de crítica fotográfica[…] las normas de evaluación estética esgrimidas en la pintura dependen de criterios de autenticidad (y falsedad) y artesanía, y en la fotografía esos criterios son más permisivos o simplemente no existen[…] la relación de un fotógrafo individual con las escuelas de fotografía es harto superficial[…] Un criterio de evaluación que sí comparten la pintura y la fotografía es el de innovación[…] En literatura se puede ser ecléctico hasta determinado punto, pero no puede gustar todo. En fotografía el eclecticismo no tiene límites.

No existe criterio unificado, más allá de la innovación. Existe tradición pero no escuela.

Pues si bien los cuadros o los poemas no mejoran o traen más por el mero envejecimiento, todas las fotografías son interesantes y conmovedoras si tienen años suficientes[…]En la fotografía hay una sucesión de redescubrimientos más rápida que en cualquier otro arte. Ilustrando esa ley del gusto a la que T. S. Eliot dio formulación definitiva y según la cual toda obra nueva de importancia altera necesariamente nuestra percepción de la herencia del pasado, las fotografías nuevas cambian nuestro modo de mirar las fotografías antiguas.

El tiempo y la innovación van moldeando el gusto.