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Simetrías y anacronismos II

Hemos especulado acerca de la similitud entre reflejo y la sombra. Alejandro Oliveros los iguala en su poema “El cuerpo y su reflejo“:

En la noche de las estrellas
más blancas, es un espejo
nuestro cuerpo. En la oscuridad
más honda, en el silencio
marcado de los ruiseñores,
vemos el reflejo alejarse
del impaciente azogue
mientras se dispone
a caminar a nuestro lado.
No siempre es el mismo.
En ocasiones parece
más joven, un muchacho
apenas, sin barba ni bigote,
sin hijos ni trabajo.
Aun así, es la compañía
preferida del cuerpo. Hablan
como viejos amigos
se expresan en cualquier
idioma. Saben las mismas
cosas y recuerdan los mismos
días. Incluso sus amores
no son distintos. Se diría
que los han compartido. No hay
lugar para los celos entre ellos.
Mi reflejo sólo se entiende
con mi cuerpo. A mí
no me habla ni me considera.
En la noche de las estrellas
más blancas sólo hay espacio
para ellos.

Alejandro Oliveros
Poemas del cuerpo y otros