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Traiciones de la memoria

Este libro lo compré por dos razones: Héctor Abad y su gran contratapa. Agradezco a la habilidad de la mercadotecnia haberme creado la necesidad de leer esta libro tan especular, lúcido, entrañable. Dejo aquí unas pocas ristras, unas migas de pan que espero que los lleve a su encuentro.

  • Hay un roce que el deseo vuelve buscado, un giro cuya simetría eriza la piel. La mirada periférica que tiene la fogosidad que la mirada directa no se permite. Sólo el silencio es requerido, el silencio y una leve ensoñación.
  • Cuando uno sufre de esa forma tan peculiar de la brutalidad que es la mala memoria, el pasado tiene una consistencia casi tan irreal como el futuro.
  • Eso es el pasado casi siempre, algo que ya no es y de lo cual sólo nos queda el rastro de las palabras.
  • “Un cuchillo sin hoja al que le falta el mango” Lichtenberg.
  • Si la vida es el original, el recuerdo es una copia del original y el apunte una copia del recuerdo (esto se parece a la fotografía, ¿no?).
  • “Hasta el inmenso globo, sí, y cuanto en él descansa, se disolverá (…) y no quedará rastro de ello (…) estamos hechos de la misma sustancia que los sueños” Shakespeare en La tempestad (para no perturbar la usual sincronía que me rodea, hace dos días vi la soberbia versión cinematrográfica de La tempestad a cargo de Julie Taymor quien sustituye a Próspero por una Próspera; muy a propósito de las transformaciones a de las historias que nos ilustra Héctor Abad).
  • “Ya somos el olvido que seremos” JLB.
  • Tendremos a confundir autor con autoridad y nombre con renombre.
  • “And all is always now” T.S. Eliot.
  • “Sobre la sombra que ya soy gravita / la carga del pasado. Es infinita” JLB.
  • Quizá ningún pueblo guarda tanto la memoria como el judío y no hay ninguna otra cultura en la que la necesidad de aprender a leer esté sobre cualquier otra cosa. El ladino es tan candoroso, tan primitivo, tan bello.
  • Un poema en ladino, más para oírlo que para leerlo:
Alta alta es la luna
kuando empesa a sklarese
i ja ermoza sin ventura
nunka yege a naser.
Los ojos ya me incheron
de tanto mirar la mar.
Vaporikos van i vienen,
letras para mi no ay
pasharikos chuchulean
en los arvoles de flor.
Ay debasho se asentan
los ke sufren del amor.
  • Una memoria solamente es confiable cuando es imperfecta. Una aproximación a la precaria verdad humana se construye solamente con la suma de los recuerdos imprecisos, unidos a la resta de los distintos olvidos.
  • “Recordamos las cosas no tal como ocurrieron, sino tal como las relatamos en nuestro último recuerdo, en nuestra última manera de contarlas. El relato sustituye a la memoria y se convierte en una forma de olvido” JLB.
  • La verdad suele ser confusa; es la mentira la que tiene siempre contornos demasiado nítidos.
  • Así es la memoria, superpone en el mismo espacio recuerdos de tiempos distintos. No es una falsedad, es un detalle de un tiempo trasladado a otro momento.
  • De JLB:
El gatoblanco y célibe se mira
en la lúcida luna del espejo
y no puede saber que esa blancura
y esos ojos de oro que no ha visto
nunca en la casa, son su propia imagen
¿Quién le dirá que el otro que lo observa
es apenas un sueño del espejo?
  • Una pintura (y una fotografía) es un espejo con memoria.
  • Los idiomas se vuelven cada vez más un instrumento rápido, del lenguaje televisivo, elemental, útil, pragmático, en el que los nombres de todas las cosas son reemplazados por la palabra “cosa”.
  • A propósito de los ex-futuros: “We know what we are, but know not what we may be” Shakespeare a través de Ofelia (o al revés).
  • “Yo, que tantos hombre he sido, no he sido nunca aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach” JLB.
  • Los buenos amigos tienen algo de espejo.
  • “¿A dónde fue mi ensueño peregrino / a dónde mi porvenir de antaño? / ¿A dónde fue a parar el dulce engaño / que hacía llevadero mi camino?” Unamuno.
  • Actitudes ante la vida: Deterministas, que creen en el destino, en el hado, en la predestinación; Azarosos, el azar, esa  serie de muy improbable casualidades que llamamos vida; Voluntariosos, voluntad con mayúscula, capacidad de dirigir nuestras vidas.
  • Soy este, pero tengo la firme convicción de que pude haber sido otro.
  • ¿Habrá personaje más real que Celestina, aunque nunca haya existido?
  • Los seres humanos somos insaciables; queremos presencias, presencias, buscamos evadir nuestra definitiva soledad, no hacemos otra cosa que luchar por no estar solos, y como los vivos no nos dan abasto, entonces vivimos en perpetua conversación con los fantasmas, con el niño que fuimos y hasta con el hombre que ya no seremos.
  • Por ese gusto de conversar con lo inexistente leemos libros, vemos películas.